OFF-MINOR
Las músicas cuentan con gente devota. A veces al punto de lo religioso. Esa devoción los lleva a conocer a fondo la trastienda del negocio y a contribuir para mantener en pie su economía. Pero el jazz, como sugiere el escritor Nate Chinen en un artículo de The New York Times, vive de un ejército de voluntarios que se mueve entre las destrezas y las milagrerías. No hace falta decir que los músicos que viven de su arte buscan vivir con un mínimo de decencia. No es fácil. Y por eso hace falta tener una voluntad descomunal para crear sin pensar si vale la pena creer en lo que se hace. [–]
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