
NEW YORK CLAVE
Crucito Olaza hace lo que le sale de los güevos. Eso incluye vestirse con ropas de mujer que —digo yo— tiene gustos kitsch. Lo hace, justamente, porque le sobran güevos, y porque al sobrarle esa herramienta en la entrepierna, se permite la valentía suficiente como para aventurarse fuera de una realidad que si bien no le aburre, lo deja molido, siempre a un paso de la locura cuando se ha pasado de largo por la rutina. Puesto en otras palabras, las fantasías de Crucito (o Ramoncito) no son las de un hombre que quiere profundizar en su masculinidad, sino en las de un hombre que quiere escapar hacia su lado femenino. [–]
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